La fragilidad de lo casi perfecto

Querido amigo…especial (lo sigues siendo aún):

Hoy te voy a contar una historia que tú ya sabes. Era y es real, dentro del sentido metafórico que yo imprima a mis palabras, que casi nunca son las acertadas, pero son. La historia del jarrón chino que me regalaste allá por el año 2005 recuerdo de aquellas soledades virtuales, cuando yo tenía necesidad de redecorar mi casa por considerarla algo obsoleta, falta de cariño e imaginación y también de minimalismo en el mobiliario.
Aquel objeto lo he conservado como oro en paño por aquello de que ya no existen cosas como esas y si las hay, que puede ser, son muy difíciles de encontrar y más aún de conservar. Hoy día segundo del dulce septiembre (no sé por qué pero todas las cosas importantes, alegres o no, en mi vida siempre han ocurrido en este mes) se me ha roto sin saber por qué, bueno no del todo, simplemente se ha resquebrajado.
En realidad no sé si lo moví yo o fue de esas cosas que por estar en alguna superficie imperfecta al más mínimo temblor pierden el equilibrio. Sigue conservando su belleza, pero ya nada es igual. Lo dejaré como está, intentar que vuelva a su imagen anterior será tal vez peor. Seguiré admirándolo igual…o no.
Ahora aprovechando tu viaje por tierras bálticas, preciosas ciudades medievales, tan solo te pediría me trajeses un pequeño recuerdo propio del lugar para mitigar en parte mi dolor por el jarrón dañado. No pasa nada si tu maleta viene algo cargada y no hay lugar para el “souvenir”.
Tal vez mi desolación por semejante estropicio sea culpa mía, al creer equivocadamente que tenía en la decoración de mi vida un objeto oriental con clase cuando tan sólo había un chino sin “pedigree”. Perdóname por esta apreciación.
Y mientras recompongo los desperfectos en mi imaginación, pensaré que tal vez lo funcional sea más fácil de limpiar que lo clásico aunque seguiré admirando los objetos con valor.
Un beso sin defectos ni deterioros y con el mismo cuidado amor de siempre, ya lo sabes.

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Acerca de elcorazondelmar

Como siempre enamorada de imposibles.
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4 respuestas a La fragilidad de lo casi perfecto

  1. Oscar dijo:

    Como dices, intentar arreglarlo posiblemente lo terminara de romper. Si te gusta, déjalo mientras aguante de pie. Un beso enorme

    Me gusta

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